El artista Jesús Galdón Martínez presenta la instalación «Lo que dicen las piedras callan los árboles», ideada a partir de fragmentos de esculturas, claves de bóveda, sarcófagos, capiteles, fustes, lápidas y bases de columnas provenientes de los escombros de iglesias y conventos góticos y barrocos que se hicieron en la ciudad en 1936, en pleno período revolucionario. El nuevo espacio forma parte del Espacio Memorias del Museo de Manresa. Se podrá visitar un domingo al mes y este fin de semana se harán visitas ciudadanas con el artista.

Manresa ha inaugurado un espacio muy singular que casa arte y memoria histórica, y que invita a reflexionar en torno al origen, la continuidad y la destrucción del patrimonio en momentos de conflicto. En este caso, de patrimonio de la ciudad que se destruyó durante la Guerra Civil. Se trata del almacén lapidario del Museo de Manresa, ubicado en la plaza de la Reforma, que desde hoy será visitable a través de una intervención de Jesús Galdón Martínez -titulada «Lo que dicen las piedras callan los árboles» – que la artista ha ideado a partir de fragmentos de esculturas, claves de bóveda, sarcófagos, capiteles, fustes, lápidas y bases de columnas provenientes de los escombros de iglesias y conventos góticos y barrocos que se hicieron en la ciudad en 1936, en pleno período revolucionario.

La intervención artística ha consistido en el diseño, conceptualización, proyecto ejecutivo, producción y montaje de ocho instalaciones artísticas y diferentes elementos complementarios de señalización en diferentes ámbitos de la colección del lapidario, a través de las cuales se invita a contemplar las piezas resultantes de los escombros de las iglesias de Manresa ya reflexionar sobre el valor de este patrimonio y el sentido simbólico que tiene su destrucción en el contexto histórico.

El nuevo espacio forma parte del eje Espacio Memorias ‘del Museo de Manresa -que se integra en la Red de espacios de Memoria de Cataluña del Memorial Democrático- y se podrá visitar un domingo al mes. La inauguración ha contado con la presencia del alcalde, Marco Aloy Guardia; de la concejala de Cultura y Fiestas, Ana Crespo Obiols; de la diputada adjunta a la Presidencia y delegada de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona, ​​Pilar Díaz Romero; de la directora general de Memoria Democrática de la Generalitat de Cataluña, Gemma Domènech Casadevall; del director del Memorial Democrático, Jordi Font Agulló; y del artista Jesús Galdón Martínez.

El proyecto ha tenido un coste de 65.000 euros y ha contado con el apoyo económico de la Diputación de Barcelona a través de la Oficina de Patrimonio Cultural y del Programa de Memoria Democrática del Área de Presidencia, que han aportado 27.700 euros.

La propuesta forma parte de la línea estratégica del Museo de Manresa que se ha iniciado en los últimos años, en la que se plantea extender el museo en la ciudad para mantener su misión y acción activas mientras duren las obras de adecuación de la edificio del museo. Asimismo, el proyecto artístico y museográfico realizado contribuye a dar valor a un espacio cerrado para convertirlo en un nuevo activo cultural en el Centro Histórico de la ciudad. De este modo, el proyecto encaja de lleno en el programa de dinamización del Centro Histórico en un entorno que aglutina los principales activos patrimoniales de la ciudad.

Un artista que relaciona arte y memoria

La intervención de Galdón ofrece una mirada transversal y contemporánea que interpela al público a reflexionar en torno al origen, la continuidad y la destrucción del patrimonio local, que es a la vez universal. El artista barcelonés ha especializado en obras relacionadas con arte y memoria histórica y ha recibido encargos por parte de la Generalidad de Cataluña, como la placa en homenaje a las víctimas del nazismo instalada en el campo de concentración de Gusen o las instalaciones realizadas en el Castillo de Montjuïc. Galdón conoce perfectamente las colecciones del Museo de Manresa y su vocación y trayectoria como espacio de memoria. El artista ya desarrolló, años atrás, las primeras conceptualizaciones y realizaciones artísticas del Espacio Memorias del Museo de Manresa en el entorno de la destrucción del patrimonio cultural durante la Guerra Civil.

Un intenso ambiente anticlerical

Después del golpe de Estado del general Francisco Franco contra la República, en julio del 1936, un intenso ambiente anticlerical rebrotó en muchos municipios en la retaguardia republicana. El poder secular de la Iglesia y sus vínculos con las clases dirigentes y propietarias eran algunas de las causas que explicaban la persecución. Para la Guerra Civil, esta situación latente y el apoyo de buena parte de las altas esferas eclesiásticas a Franco despertaron las iras de buena parte de los sectores revolucionarios, que aprovecharon el clima de confusión social y política para dominar la situación. En Manresa, como en Cataluña, a partir del 22 de julio de 1936 estalló la violencia en forma de asesinatos, saqueos, incendios y destrucciones de iglesias.

Los principales edificios religiosos de la ciudad sufrieron ataques descontrolados los primeros días después del inicio de la Guerra Civil, pero con el camino de las semanas estas acciones indiscriminadas terminaron dando pie a un plan organizado y planificado. Los principales sindicatos obreros de la ciudad y el Comité Revolucionario y Antifascista de Manresa, con el pretexto de proporcionar trabajo a los obreros de la construcción, diseñaron un plan de derribo de siete iglesias de la ciudad: San Pedro Mártir, las Capuchinas, San Miguel, Carmen, San Ignacio y antiguo hospital de Santa Lucía, los Capuchinos y San Bartolomé. La basílica de la Sede también estaba incluida en el plan, pero finalmente se pudo conservar y sólo sufrió derribos parciales. Así, entre septiembre de 1936 y marzo de 1937, cientos de obreros se dedicaron a derrumbarse iglesias, mientras el Ayuntamiento se mostraba en contra, pero no disponía del poder efectivo para impedirlo.

Visitas abiertas a la ciudadanía

La previsión es que el almacén lapidario se pueda visitar un domingo al mes con visitas comentadas. Asimismo, para este fin de semana se han programado visitas que se harán siguiendo todas las medidas establecidas con motivo de la Covidien.

Sábado 10 de abril se hará una visita acompañada con el artista en el almacén de la Reforma a las 11, 12, 13 y 17 h. Y el domingo 11 de abril, a las 11h, se hará una visita más amplia, también con el artista, que incluirá los espacios de las iglesias derribadas durante la Guerra Civil y el almacén. El punto de encuentro será el Espacio Manresa 1522, en la plaza Fius y Palà. Para participar es necesario inscripción previa a museu@ajmanresa.cat o al teléfono 93 874 11 55.

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Publicación original

Manresa abre al público el almacén lapidario de la Reforma con una intervención artística que reflexiona sobre la memoria histórica y el patrimonio destruido en la ciudad durante la Guerra Civil
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