Carta a unos reyes tecnológicamente sostenibles


Estimados Reyes Magos,

Sabemos que cada vez más suele regalar dispositivos electrónicos. Es por eso que las entidades sociales en el ámbito de la sostenibilidad y de la tecnología social le piden que tenga en cuenta elimpacto medioambiental y social que tiene su fabricación y uso.

La directora del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos y autora de ‘Thanatia: Límites materiales de la transición energética’, Alicia Valero, expuso en Decidimos Fest que actualmente estamos utilizando los recursos que ofrecen 1,7 planetas. «Lo sentimos, no quedan existencias por ese estilo de vida. Está agotado», añadió. Y es que un iPhone 12 genera 70 kg de CO2 a lo largo de su vida útil.

Le dejamos algunas claves para alcanzar consumir tecnología conscientemente:

1. ¿Lo necesitamos?

Antes de decidirnos por regalar un dispositivo electrónico, podemos preguntarnos si cumple una necesidad, si hay alguna otra manera de satisfacerla, o si podemos prescindir de ella, y qué uso le daremos al dispositivo, para detectar si realmente es el regalo que queremos hacer.

2. ¿Podemos alargarle la vida útil?

En caso de que sea un dispositivo que debe sustituir a otro, podemos plantearnos regalar una reparación. Tenemos integrado que reparar sale más caro que comprar uno nuevo, pero si tenemos en cuenta las emisiones de CO2 que genera la extracción, fabricación y desecho de los elementos que contiene la electrónica, sumado a las vulneraciones de derechos humanos que tienen lugar en muchas minas y fábricas, quizás el precio no es sólo económico.

Pero es que, además, a la larga, la reparación puede hacer que nos ahorremos unos 200 euros, según afirmó Chloé Mikolajczak, de Campaña europea por el derecho a la reparación, al Congreso Social Móvil.

Y a veces las reparaciones son sencillas y podemos realizarlas nosotros mismos. La Reparatruck de solidaridad, el proyecto Ravalfab de la cooperativa Colectivo o las RestartParties de Reiniciadores son algunas de las iniciativas sociales de soporte para reapropiarnos del conocimiento tecnológico y alargar la vida de los dispositivos.

3. Reciclamos los dispositivos descartados

Muchas entidades locales recogen dispositivos para hacerlos llegar a quienes más los necesitan. Por poner un ejemplo, hablemos del proyecto eReuse.org, que ha construido una red de economía circular en el que particulares dan sus dispositivos a diferentes entidades como Labdoo.org, Ábaco, solidaridad, Migas, Alencop El Donalo.org, y éstas los ponen a punto y les hacen llegar a particulares, escuelas y entidades sociales.

4. Dónde compramos los dispositivos

A la hora de compra este dispositivo, podemos participar de la economía circular y reducir las emisiones si lo adquirimos en una tienda de segunda mano o si cedemos un dispositivo de otra persona que ya no lo utiliza, como hacen en las comunidades Lendi.

5. ¿Qué impacto tienen

A la hora de comprar, podemos informarnos del impacto que tiene el dispositivo, dónde se ha fabricado, qué minerales contiene y qué energía consume. A menudo no lo tenemos presente, pero debería ser otro de los criterios que nos haga decantar por una marca u otra de cara a ser más sostenibles ya hacer presión en el mercado como personas consumidoras. Busque en internet y en los manuales, pregunte a los fabricantes y verifique. La información es un derecho!

6. Elegimos dispositivos que sean reciclables

También como criterio a la hora de comprar, debemos tener en cuenta elobsolescencia programada de los dispositivos, tanto la técnica como la de ‘software’, lo que significa fijarnos en que los componentes de los dispositivos sean desmontables y reparables y en que los programas se puedan actualizar sin que queden obsoletos. De hecho, algunas entidades ya trabajan en un etiquetado de impacto que dé esta información para premiar a fabricantes que hacen productos más duraderos.



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