movimientos contra las presiones estéticas en las redes


Las redes reflejan los patrones de género y las presiones estéticas detrás, pero también canalizan movimientos sociales globales que los denuncian. Es el caso del Cuerpo positivo, un movimiento que se muestra a favor de la total admisión de la diversidad de los cuerpos mostrándolos empoderados.

«Es una reacción y una denuncia a un canon estético incapacitante, asfixiante, que quiere dar visibilidad a la diversidad y celebrarla como algo bello», consideran desde Trama.coop, donde realizan dinamización y sensibilización social y trabajan para desmontar los estereotipos sexistas que impregnan a toda nuestra sociedad.

Aunque el Body Positive ha sido una revolución y ha abierto el espectro de lo que se considera bello o deseable, ha seguido perpetuando un canon: «Puedes ser ‘curvy’, pero las curvas deben ser de una proporción determinada». Es decir que «aún deja fuera a las que no entran en los nuevos márgenes permitidos» y «no pone el foco en el problema colectivo de percepción y discriminación».

Para aplacar estas cuestiones surgió un segundo movimiento, el Cuerpo Neutral, que no busca ni celebrar ni estigmatizar el cuerpo sino aceptarlo tal y como es. Este movimiento fue más allá: “Es más realista y respetuoso con los procesos de admisión y aprecio (o no aprecio) del propio cuerpo. Es una buena estrategia para repensar nuestra imagen, ponerla en otra escala de importancia y reivindicar el valor de otros aspectos más intrínsecos de cada persona».

Pero tampoco contentó a todos: «El cuerpo no es neutral. Más allá de la estética y los cánones de lo que consideramos bello o deseable, los cuerpos tienen sus ciclos, enferman, se transforman, tienen límites, reciben violencias y al mismo tiempo disfrutamos a través y gracias a ellos. Y esto nos condiciona inevitablemente. Las miradas, los comentarios, las violencias que reciben los cuerpos tienen unas implicaciones».

La violencia de los cánones estéticos

Para entender estas presiones, «hay que entender cómo funciona el sistema sexo-género y los roles de género que se han construido sobre lo que consideramos que es ser mujer y que es ser hombre (y como cualquier otra forma de ser, identificarse o expresarse queda fuera de la norma y es susceptible de recibir violencias)», opinan.

Como ya era de esperar, las mujeres salimos perdiendo: «En ellos se valora la fuerza, la experiencia, el carácter y la comodidad estética; y en ellas, la belleza, ser deseadas, complacientes, el cuidado, el sacrificio, y la incomodidad estética de la depilación, los talones, los sujetadores, las dietas y los maquillajes».

Y es que estas presiones que se esconden detrás de los estereotipos son violencia ya que nos condicionan la apariencia, la manera de hacer, de ser e, incluso, nos dicen a quien debemos desear. Además, tienen consecuencias como la pérdida de autoestima, los trastornos como la anorexia y la bulimia, la pérdida del poder político y social, la admisión de relaciones abusivas, las violaciones y los abusos sexuales y la culpabilización de las víctimas, entre otras muchas.

Para combatirlo proponen empezar por pensar en cómo nos comunicamos entre nosotros para resaltar la estima, las virtudes antes que los defectos, y poder transformar imaginarios. Además, en las actividades que ofrecen abren el debate sobre cómo la belleza tiene un peso histórico sobre las mujeres observando nuestro comportamiento, por ejemplo, cuando ponemos pendientes a las niñas, o cuando nos dirigimos a ellas subrayando que son «guapas».

El entorno digital merma la autoestima

Facebook admitió públicamente en 2020 que Instagram puede cambiar la forma en que las jóvenes se ven a sí mismas ya que el 32% de las chicas dicen que cuando se sienten mal con su cuerpo, las hace sentir peor. Según esta cooperativa, el problema está en cómo nos relacionamos con las redes y contenidos que priorizamos a las usuarias y las empresas tecnológicas.

Cuando nos hacemos un ‘selfi’ seleccionamos la cara de nosotros que más nos gusta condicionando nuestra apariencia y, después, añadimos los filtros. En las redes, podemos crear una identidad nueva y creernos que somos eso, pero cuando miramos al espejo, no somos así, añade Lorena Anera, de Trama.coop. Incluso hay quien acude a la cirugía estética con su imagen modificada: «Existe una vinculación con la idea que tenemos del éxito y en eso también hay un sesgo de género, que tiene que ver con la belleza» .

Más allá de las redes, recomiendan el documental Mujeres Calvas, el colectivo Komando Gordix o cuentas de Intagram como Nos encanta el tamaño, que «visibilizan la diversidad, cuestionan y denuncian unos ideales de belleza que castigan a lo diferente y que se manifiestan en forma de violencias en muchos ámbitos de la vida de las personas».





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