El Ayuntamiento de Manresa compra el complejo de la Fábrica Nueva en InmoCaixa


La Fábrica Bertrand y Serra, conocida como Fábrica Nueva y que en su día fue uno de los recintos fabriles más grandes del país, pasa a manos municipales. El Ayuntamiento de Manresa adquiere todas las propiedades que Inmocaixa tiene en este complejo, donde está previsto ubicar un proyecto universitario, que se presentará próximamente. La operación tiene un coste total de 12,3 millones de euros, de los que 5,7 corresponden a las obras de urbanización que Inmocaixa ya ha realizado en el entorno.

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El Ayuntamiento de Manresa ha llegado un acuerdo con la propiedad de la Fábrica Nueva (InmoCaixa) para la adquisición de todas sus propiedades en este antiguo complejo fabril. El acuerdo contempla la compra, por un valor de 12,3 millones de euros, de las cuatro fincas: la contenida en la nave principal (5.777 m2), el solar de la parte posterior (5.571 m2), el subsuelo (9.123) m2) y la finca que hace esquina entre la Carretera del Puente de Vilomara y la avenida Bertrand Serra (943 m2). El Ayuntamiento de Manresa también ha anunciado que la voluntad es destinar buena parte del recinto a un gran proyecto universitario basado en la tecnología y el conocimiento, que estará coliderado con la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) y que se presentará en las próximas semanas.

El acuerdo se ha presentado hoy en la misma Fábrica Nueva, en un acto que ha reunido a representantes de todos los grupos municipales y del gobierno local, y que ha sido encabezado por el alcalde de Manresa, Marc Aloy Guardia, y por el concejal de Urbanismo y Movilidad, David Aaron López Martin. También han asistido representantes de la UPC y de asociaciones de vecinos.

Con la compra, el Ayuntamiento de Manresa toma el timón del desarrollo urbanístico del sector, que por primera vez será público, y cumple diferentes objetivos que se sustentan en el interés público que tiene el hecho de poder desatascar un espacio central de la ciudad , que tiene una gran capacidad de reconectar barrios y que se encuentra cerrado desde hace muchos años.

La Fábrica Nueva fue construida entre 1922 y 1926, fruto del empuje del empresario Eusebi Bertrand i Serra, y durante cerca de 70 años fue símbolo del progreso y la prosperidad de una ciudad con un potente tejido industrial textil. De hecho, fue uno de los recintos fabriles urbanos del mayor textil del país y, en el momento de máxima prosperidad, trabajaron más de 3.000 personas, mayoritariamente mujeres. Tras una larga crisis, la Fàbrica Nova cerró sus puertas en 1989, causando un fuerte impacto en la ciudad.

En 2000 el recinto fue adquirido, a través de subasta, por una propiedad inmobiliaria que planteó un proyecto basado en la construcción de una gran superficie comercial (en total se preveían 37.000 metros cuadrados de superficie terciaria, el equivalente a cuatro campos de fútbol) con galerías comerciales, salas de cine, oficinas y hoteles. Un proyecto que nunca salió adelante pese a que se hicieron reiteradas modificaciones del planeamiento urbanístico para hacerlo viable.

Ahora, después de 32 años de su cierre y de 20 años de operaciones fallidas, el Ayuntamiento de Manresa toma la iniciativa para encabezar un cambio de rumbo radical con el objetivo final de que la Fábrica Nueva vuelva a ser un motor de transformación de la ciudad, en este caso desde la iniciativa pública. La operación permitirá desatascar un ámbito histórico, reconducir el modelo comercial propuesto hace 20 años y poner en marcha un proyecto basado en el conocimiento y la tecnología que impactará en los barrios y en la ciudad, y que tendrá también un alcance supramunicipal.

La operación se pagará en tres anualidades. De los 12,3 millones de euros, 5,7 corresponden a las obras de transformación que InmoCaixa ya ha hecho en el entorno, con la urbanización de la Vía San Ignacio y de la Baixada dels Drets y con el derribo de la Sala Ciudad como actuaciones principales. Se trata de cargas urbanísticas que correspondían realizar a la propiedad, a través de unas obras que ahora ya están al servicio de la ciudad, y que están incluidas en el precio pactado.

La superficie total de las cuatro fincas que se compran representan 21.414 metros cuadrados, en los que existen unos derechos para edificar de 41.977 m2 de techo. La compra de estas dos hectáreas, sumadas a todos aquellos espacios que ya tenían previsto un destino público por cesión, hacen que el ámbito total de terrenos destinados a usos públicos sea de 62.198 m2, y que en el conjunto de toda la isla (incluyendo las piscinas municipales, el parque de Sant Ignasi y la guardería) se llegue a una superficie destinada a equipamientos y parques públicos de 84.415 m2.

Aparte, dentro del ámbito de la Fábrica Nueva, en uno de los extremos (que da a la calle de Ignasi Domènech Puigcercós), también hay 6.789 m2 de propiedad privada para hacer vivienda.

Puede ver los diferentes ámbitos en este mapa.

10 objetivos con el interés público como nexo

El primero de los objetivos que se pretende lograr con la operación es el de desactivar una operación privada basada mayoritariamente en una gran superficie comercial. Un modelo que el Ayuntamiento considera caduco, fruto de los cambios en los hábitos de consumo de la ciudadanía, y poco adecuado para el futuro de la ciudad, ya que podría poner en peligro el modelo comercial propio de Manresa, conocido por el pequeño comercio.

El segundo es el de posicionar al Ayuntamiento de Manresa como operador urbanístico público, para encabezar un nuevo urbanismo libre de condicionantes e intereses privados.

El tercero es el de recuperar la Fábrica Nueva (elemento patrimonial, declarado Bien Cultural de Interés Local) como punto central y de identidad de toda la transformación. El antiguo proyecto preveía conservar sólo las fachadas y construir nuevas edificaciones en los alrededores. Ahora, se garantiza la preservación de todo el conjunto patrimonial, de más de 15.000 metros cuadrados, en torno al cual girará toda la operación.

Ligado con el tercero, el cuarto objetivo es el de faltar un modelo sostenible que prioriza la conservación, rehabilitación y recuperación de un gran edificio existente, frente a la construcción de obra nueva. Así, en el caso de la Fàbrica Nova, antes de construir nuevos edificios, se agotarán todas las posibilidades que ofrece la nave.

El quinto objetivo que se pretende cumplir es destinar todo el complejo a usos públicos que tendrán un alcance supramunicipal, lo que refuerza el papel de capitalidad de Manresa.

El sexto es la creación de un nuevo gran parque central, un pulmón verde que permitirá recosir los barrios de Vic-Remei, Sagrada Família, Escodines y Barri Antic, y mejorar la relación entre ellos, haciendo permeable un complejo que durante décadas ha sido una barrera por estos sectores.

El séptimo es la irradiación económica en los barrios del entorno de la Fàbrica Nova, especialmente con actividad en las plantas bajas. La implantación de un proyecto universitario de gran alcance y destinar todo el complejo a usos públicos, promueve que la actividad económica y de nuevos servicios que necesitará para funcionar se instalen en los barrios de alrededor. Así, se pasa de un modelo para la Fàbrica Nova basado en el consumo (con la gran superficie que se planteaba) a un modelo generador de actividad económica en sus entornos.

El octavo es la irradiación positiva que el proyecto universitario puede tener en la reforma y rehabilitación de viviendas de los barrios del entorno y especialmente del Centro Histórico.

El noveno objetivo es consolidar un modelo de ciudad compacta y sostenible, recentralizando dentro de la trama urbana servicios públicos y actividad económica.

Y el décimo y último es la apuesta por reconvertir lo que en su día fue una gran fábrica generadora de actividad productiva en un nuevo motor de transformación económica basado en el conocimiento, la formación, la innovación y la tecnología.

La Fábrica Nueva, la historia de un motor económico y social

La Fábrica Nueva tiene un enorme significado histórico por la ciudad. Desde su construcción ha sido uno de los conjuntos industriales más importantes de Cataluña, puerta de entrada de muchas innovaciones en la alambrada, en el tejido y en la organización industrial. En Manresa es la empresa que más gente ha ocupado y el lugar en el que se han vivido los conflictos laborales más significativos de los últimos 120 años. Es símbolo del trabajo industrial en Manresa y en el Bages, especialmente del femenino.

El edificio es obra de Salvador Vinyals i Sabaté, un arquitecto muy conocido en la Barcelona de principios del siglo XX, con obras como la prisión Modelo o los teatros Tívoli y Novedades. El proyecto del edificio es de 1917. Sin embargo, las obras no empezaron hasta septiembre de 1922 y se inauguró oficialmente en marzo de 1926.

Desde su construcción hasta 1940, la empresa fue propiedad de Eusebi Bertrand y Serra, sucesor único de la empresa de sus padres, Manuel Bertrand e Hijo. En 1940, poco antes de la muerte de Eusebi Bertrand, se creó la empresa Textiles Bertrand y Serra SA, que tuvo su propiedad hasta el proceso de crisis de 1989. En 1987 la familia Bertrand empezó a vender partes de la empresa y en 1989 la fábrica paró definitivamente y quedó en manos del Ministerio de Hacienda, a causa de la deuda acumulada con esta entidad. La fábrica cerró sus puertas el 15 de marzo de 1989.

Desde el año 2012, la fábrica Bertrand y Serra o Fàbrica Nova está protegida por el Plan Especial Urbanístico de Protección del Patrimonio Histórico, Arquitectónico, Arqueológico, Paleontológico, Geológico y Paisajístico de Manresa (PEUPM), en la categoría de Bien cultural de interés local (BCIL).

*Fragmentos extraídos del PEUPM, textos de Lluís Virós y Antoni Vilanova

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